Liderazgo empresarial, 5 estrategias para fomentarlo

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Liderazgo empresarial, 5 estrategias para fomentarlo

Un buen líder tiene la capacidad de inspirar confianza y compromiso, así como de motivar a los miembros de su equipo para mejorar día a día. Para ser un buen líder no solo basta con saber comunicar, hay que convertir en acciones todo aquello en lo que quieres convertir tu empresa. ¡Fomenta el liderazgo empresarial con estas 5 estrategias!

¿Cómo diferenciar directivos y gerentes de una empresa?

Por Juan Carlos Garrido

Liderazgo empresarial, 5 estrategias para fomentarlo

El liderazgo es el conjunto de habilidades que sirven para influenciar en la manera de pensar o de actuar de otras personas. Un buen líder tiene la capacidad de inspirar confianza y compromiso, así como de motivar a los miembros de su equipo para mejorar día a día. Para ser un buen líder no solo basta con saber comunicar, hay que convertir en acciones todo aquello en lo que quieres convertir tu empresa. Si buscas que tus trabajadores cumplan los horarios establecidos o que se vistan de determinada manera, hazlo tú de la misma forma. Con un buen liderazgo empresarial conseguirás que tus trabajadores estén convencidos de hacerlo.

El Líder

 

El líder es una persona que tiene la habilidad de tomar decisiones acertadas para un grupo, además de tener la capacidad constante de incentivar a sus empleados, gestionar los recursos para cumplir los objetivos, promover las estrategias indicadas para alcanzar las metas y motivar a un grupo de personas hacia un mismo objetivo, además debe tener una visión más relacionada con el cambio que con el negocio.

Por tanto, a un líder se le reconoce como una figura que representa más que una autoridad, debe ser una persona que reúna cuatro condiciones; compromiso con la misión, comunicación de la visión, confianza en sí mismo e integridad personal; pero el líder no solo debe cumplir con estas condiciones, también debe tener algunas virtudes como son: la prudencia, la constancia, la justicia y la fortaleza.

El liderazgo a la hora de situarse al frente de un equipo de trabajo es clave. Las organizaciones dependen del liderazgo de sus dirigentes para su crecimiento y estabilidad, por eso la tarea que tiene un líder no es fácil, debe ser capaz de tener buena comunicación y capacidad de integración. Establecer ese liderazgo puede suponer una tarea difícil ya que requiere una serie de técnicas prácticas para aplicarlo correctamente.

Las primeras teorías que hablaban del concepto de liderazgo aseguraban que era la capacidad que tenía una persona y que se desarrollaba de manera innata en él, es decir que un líder nacía siéndolo; sin embargo, las teorías modernas plantean algo diferente, el líder no nace, se hace. Para eso es necesario desarrollar habilidades de liderazgo para alcanzar la meta, pero ¿cómo hacer esto?

Según la Escuela de Administración de Empresas española (EAE), la clave para lograr ser un líder es el autoconocimiento, porque es a partir de este que el individuo puede descubrir sus posibles debilidades y mejorarlas; determinar sus virtudes y resaltarlas. De esta manera sabrás qué habilidades necesitas adquirir o potenciar para mejorar.

Es necesario que un líder pueda potenciar sus habilidades comunicativas, la comunicación efectiva es la clave para un buen resultado, es importante saber hablar, pero también hay que aprender a escuchar. Es recomendable estimular la capacidad para la escucha activa, las habilidades oratorias y la práctica de la asertividad.

Confianza en el equipo

La confianza en el equipo es imperante en el liderazgo, puesto que los trabajos se sienten valorados al percibir que su líder deposita su confianza en él, esto también permitirá que se involucren con su labor empresarial. Cuando el líder escucha las opiniones de su equipo y las toma en cuenta hace que se potencie su participación; con el fin de mejorar los procesos y alcanzar las metas de la organización. Cuando se ofrece cierta libertad para aportar ideas y tomar ciertas decisiones, los trabajadores se implicarán más y serán más responsables. Además, con esta actitud de respeto, se favorecen las relaciones dentro de la empresa y brinda un clima laboral positivo y eficiente.

Normalmente un buen liderazgo tiene que ver con las habilidades resolutivas del líder, la capacidad de tomar decisiones, la capacidad de negociación, las destrezas para la resolución de conflictos, la eficacia para priorizar o el talento para buscar soluciones creativas; son cualidades que los seguidores esperan de un buen líder. Mientras más dotado de estas capacidades esté una persona, podrá destacarse más rápido como líder. Sin embargo, todas las habilidades se pueden entrenar y potenciar a través de diferentes estrategias y se mejoran con la práctica.

Una de las características fijas de un líder es la actitud positiva, ser una persona optimista es imprescindible para generar buenos resultados en un equipo de trabajo, por lo general el dirigente del grupo debe mantenerse positivo frente a las diferente circunstancia y siempre esperar lo mejor de las adversidades; ¿qué pensarías si tu jefe se rinde a la primera y no confía en que su empresa pueda alcanzar sus objetivos?. Si a esta actitud se le suma el entusiasmo y la pasión por la empresa y por el trabajo, el líder conseguirá contagiar a sus trabajadores de su espíritu para trabajar unidos por un mismo objetivo.

Todo lo anterior implica que la gestión, que busca generar cambios y mejorar la competitividad de la empresa se relacionan estrechamente con el papel que tienen los gerentes y sus equipos que pueden acelerar de forma radical la evolución de las empresas. Durante los procesos de evolución o crecimiento de una organización, muchas empresas fallan, porque sus líderes no diversifican sus actividades o son muy rígidos en los modelos de negocios que siguen.

Importancia del liderazgo empresarial

Dentro de los tipos de empresarios se encuentran los rehabilitadores, los cuales son un poco más arriesgados que los tres tipos de empresarios anteriores, ya que éstos adquieren una empresa que está en problemas, con el fin de reestructurarlas y ponerlas operativas, para finalmente venderlas en esas condiciones. A través de maniobras estratégicas, industrias, productos y bienes raíces las mejoran, para luego venderlas por más precio. Dentro de este segmento, entre los productos favoritos se destacan las antigüedades y los objetos.

Esta clase de empresario siempre tiene todos los temas en claro, goza de un buen crédito y sabe que la libertad económica es sinónimo de ganancia asegurada, que no es otra cosa más que saber aprovechar las oportunidades y que un punto de inicio no será el mismo que el punto de llegada, después de rehabilitar su proyecto.

Importancia del liderazgo empresarial

El líder empresarial es una figura esencial para la supervivencia de cualquier tipo de organización. En sus manos está el futuro de la empresa. De él depende la capacidad de crecer de la organización y la posibilidad de alcanzar las metas y el éxito empresarial. Las definiciones de liderazgo han ido transformándose y evolucionando a medida que las teorías se centran en un aspecto u otro. Para que puedas alcanzar los objetivos que te planteas, Ser directivo te ofrece las principales estrategias de liderazgo empresarial:

5 Estrategias para fomentar el liderazgo empresarial

1. Equilibrio emocional

Es importante aprender a tener la cabeza fría. Ha pasado de moda la figura del líder malhumorado e intransigente. El liderazgo no trata de tener el poder para tomar las decisiones férreas que buscan intimidar o generar temor. Por el contrario, el liderazgo se afianza logrando un equilibrio en las emociones que respaldan las decisiones. Mostrarse como una persona que está dispuesta a escuchar opiniones.

2. Enseñar con el ejemplo

Un líder debe asegurar su liderazgo a través de acciones coherentes, si hace exactamente lo contrario de lo que inculca en sus colaboradores, nunca será visto como una figura de ejemplo, en particular si habla de la planificación y sus ventajas, no puede acudir tarde a las reuniones. El liderazgo es una cualidad que se demuestra día a día. En muchos casos, los empleados piensan en sus líderes como modelos a seguir y esperan aprender de su conocimiento y experiencia.

3. Motivar

En las situaciones más tensas o de baja productividad un líder marca la diferencia si inspira a su equipo y les brinda las palabras necesarias para continuar, en oportunidades los trabajadores necesitarán un mensaje de su líder para continuar, es el momento de actuar y generar los cambios pertinentes. Una de las tareas de un buen jefe es reforzar la motivación y el compromiso con la actividad laboral. Es fundamental apoyar el desarrollo de tus trabajadores, además de reconocer el esfuerzo adicional que están haciendo para crecer. Al final, todo se trata de ser un mejor equipo y cumplir juntos los objetivos.

4. Minimizar jerarquías

Una de las estrategias más usadas por grandes líderes es disminuir rangos que existen en una empresa o en una estructura corporativa; se trata de entablar un trato más directo con las personas que conforman los equipos de trabajo. Cuando más lejano se presente el líder, menos confianza tendrán sus colaboradores en esta figura. En lugar de imponer su jerarquía o rango, el líder debe respetar las diferencias únicas en las personas y funcionar como una guía para generar crecimiento en el negocio y un progreso profesional para todos los involucrados.

5. Ser justo

El líder justo y equilibrado genera admiración en su entorno. Estas cualidades suelen ser especialmente valoradas por los equipos de trabajo, cuyas labores están en permanente evaluación y monitorización. Es el criterio y no la posición lo que debe priorizar en el momento de ponderar los resultados. Los directivos, gerentes o cabezas del negocio deben de ser íntegros, es decir, poseer un profundo sentido de justicia para tratar a su personal y delegar oportunamente. Generar políticas laborales justas, promover la lealtad y premiar a los empleados por su contribución y su trabajo.

Las empresas requieren cada vez más de personas que tengan ese liderazgo empresarial, que cuenten con todas las herramientas que necesita un gran jefe para impulsar a un equipo de trabajo a tener una misma visión, que los lleve a las metas determinadas. Un líder tiene la iniciativa, sabe gestionar, convoca a sus subordinados, los conoce, los motiva e impulsa para que en conjunto consigan un objetivo que los beneficie de forma igualitaria. Su objetivo es crear equipos que funcionen bien juntos y guiar todo el potencial de las personas, y la organización en general.

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