Formación para directivos: Características Claves

Formación para directivos: Características Claves

Un líder logra su equilibrio entre inteligencia emocional y el saber negociar desde su flexibilidad con el personal, dos factores claves en la formaci

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Un líder logra su equilibrio entre inteligencia emocional y el saber negociar desde su flexibilidad con el personal, dos factores claves en la formación para directivos, y que más allá de sus funciones conducen a la sabiduría estratégica del mundo empresarial.

En este mismo sentido, es necesario conocer las cualidades esenciales para ser directivo y cómo su rol puede decidir el futuro de una organización.

 

Importancia de la formación para directivos

Todo directivo predica un buen clima organizacional desde la ética y el compromiso, dando paso al correcto funcionamiento de tareas, reestructurando además patrones tradicionales de liderazgo, sin temor a los cambios y dando voto de fe en el recurso humano y la formación para directivos en pro de la evolución de toda compañía.

La formación para directivos va más allá de cursar conocimientos en las aulas de estudios avanzados: es potenciar esos aprendizajes desde la creatividad y la innovación, para que permita con motivación adaptarse a las exigencias y/o necesidades de los accionistas.

La motivación aumenta el perfil competitivo del líder y tendrá la posibilidad de reconocer las potencialidades y el talento de su personal, siendo capaz de entender juntos el manejo de los escenarios ante situaciones financieras, sociales y ambientales. Asimismo, le permitirá el intercambio de saberes y le dotará de las herramientas para la participación de redes de negocios con otras empresas.

 

Formación para directivos: desarrollo de las capacidades

Como agentes de cambio, un director debe ampliar su visión pensando holísticamente en el rol que desempeñan las personas en el mundo, no solo como ejecutivos empresariales sino como ciudadanos, amigos, vecinos y padres, por lo que reunirá estas principales características en busca de ser un tipo de empresario con éxito:

 

1. Crecimiento individual

Las capacidad individual en la formación para directivos parte de una postura multidimensional que permita aprender de la organización desde la autocrítica, resolver los problemas específicos y particulares de la compañía, crecer ante la complejidad y la diversidad, ser capaces de saber cuándo escuchar y hablar ante determinadas situaciones de crisis, logrando esa habilidad comunicativa en los grupos de interés y siempre dispuesto a asumir cambios.

El ser carismático es esencial en el éxito de todo líder, quien será  capaz de gerenciar desde el entusiasmo con las personas a cargo, hasta el cumplimento de objetivos planteados.

 

 2. Evaluación constante

Es necesario que en la formación para directivos, esté presente un diagnóstico en el logro de las metas profesionales y personales y preguntarse ¿Cuándo he contribuido más en profundidad a la organización?, ¿Cómo mido o evalúo mi propio éxito?, ¿Coinciden los valores de la compañía y con los míos?, ¿Qué me gustaría conseguir con mi trabajo?

La respuesta está en el aprendizaje de las experiencias y en el intercambio con otros profesionales en foros o en redes de negocios, pensando en comunidad. Hay que atreverse a la competitividad sana, a la innovación y al talento humano que todo buen líder encamina en su corporación.

 

3. Participación en formación para directivos en empresas

 Las oportunidades de crecimiento dentro de una organización implican siempre estudios académicos de por medio, participando en sesiones formativas de desarrollo que permitan adentrarse en materias comunicacionales, gestión de conflictos, de roles y de proyectos, que pueden realizarse a manera de coaching corporativo.

Este tipo de formación es impulsado por las mismas empresas para capacitar a sus actuales gerentes o formar a sus líderes del futuro en determinados cargos, por lo que generalmente está diseñado para todo el equipo directivo en función de las necesidades y orientaciones de la institución.

A través de la formación para directivos es ideal formar parte en la elaboración de diseños estratégicos para la empresa y participar en escuelas de negocios y motivación al logro, ya sea para gerentes, como también para supervisores, empresarios, managers o responsables de alguna corporación.

 

4. Ir más allá de la técnica

 Un directivo podrá romper las barreras del egocentrismo y reconocer que para generar un incentivo laboral, primero debe reconocer su propia estructura motivacional y su importancia como variable estratégica para el cambio, lo que lo prepara como un instrumento valioso para la  transformación.

En infinidad de talleres, cursos, diplomados o cualquier estudio avanzado, los directivos adquieren conocimientos de técnicas a la motivación, a la negociación u otra herramienta que permita tomar acción en la compañía.

Sin embargo, la formación para directivos también es aprender de una educación no formal, es decir, de las que se adquieren en las experiencias cotidianas.

En este sentido, muy poco vale adquirir técnicas académicas (que son importantes) si el líder no tiene pensamientos de transformación como persona y de confiar en sus criterios para el uso de sus colaboradores, el cual está vinculado al saber hacer y al saber estar.

 Todo directivo maneja sus aciertos no solo con teoría, sino a la vez con su perfil actitudinal, liberando aquellos mecanismos vinculados con el ser como la emocionalidad, la cognición y hasta los hábitos. Es fundamental no responder de manera estereotipada cuando se afronta cualquier experiencia directiva en la empresa.

 

5. Desarrollo de una vocación

Asumir un liderazgo, parte en ser un transformador de ideas, de inteligencia emocional y social, cualidades que se potencian a través de la formación y aprendizaje en profesiones más competitivas en el futuro desde la empatía, al desarrollo y compromiso de los empleados, al trabajo en equipo, a la delegación de tareas, a la rentabilidad del negocio, y a los resultados financieros.

La formación para directivos está basada en profesionales con conocimientos globales, puesta en la fe en el talento de todo personal, adaptarse a los cambios tecnológicos, a comprender las demandas de consumos, la habilidad de saber negociar desde la flexibilidad y la motivación para que todo el sistema de un buen líder gerencial funcione a cabalidad.

 

6. Expertos en negociar

Un directivo sabrá establecer negociaciones y dirigir acciones por parte del recurso humano, el cual es la base fundamental de una empresa. Ante situaciones adversas, los equipos y maquinarias no van a rescatar una industria, pero los trabajadores sí lo pueden lograr si son bien direccionados.

Parece sencillo, pero un directivo debe poder establecer relaciones de entendimiento con los empleados y negociar o establecer diálogos con los trabajadores, como parte de un nuevo modelo de liderazgo que apunta a alcanzar los objetivos trazados.

 

Momento de actuar

Actualmente, una de las características generales que define a muchos de los directivos sin formación de hoy en día es que están desubicados en un ambiente gerencial de evolución constante sumamente importante.

Algunos profesionales han reaccionado rápidamente de manera espontánea o sus organizaciones se han encargado de esta labor, permitiendo encontrar en la formación para directivos las claves necesitadas para reorientar la misión y visión que tenían sobre sus instituciones, tornándolas en empresas exitosas. Y es que a la hora de formarse, existen másters para ejecutivos con diferentes especializaciones.

No obstante –lamentablemente-, a otras personas los cambios empresariales les han llegado demasiado rápido y su poca formación como líderes no les ha permitido darse cuenta a tiempo de que las estructuras de dirección tradicionales no brindan respuestas eficientes para estos nuevos tiempos, lo que definitivamente afectará de manera negativa a su empresa.

 Las características claves en la formación para directivos permiten trazar un perfil básico de quien será el líder de las organizaciones. Sin embargo, desde la motivación personal y experiencias personales se pueden traspasar todos los paradigmas establecidos en este sentido, lo que constituye una virtud propia y natural de un verdadero directivo orientado al impulso de sus compañeros y al éxito de la empresa a la que pertenece.

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